La noticia es un poco extraña, pero intentaré resumirla: recibí un mail en el que se me invitaba a dirigir una petición a un determinado foro de recogida de firmas virtuales. Su propósito era reunir la mayor cantidad posible y remitirlas a Estados Unidos para secundar la causa abanderada por Yasmin Gabriel, una abogada que ha lanzado una campaña para reclamar a las compañías Sony y EMI que “liberen el copyright” que aparentemente ostentan -o gestionan- sobre el famoso discurso “I have a dream” pronunciado por Martin Luther King el 28 de agosto de 1.963 a los pies del Lincoln Memorial de Washington.

El discurso de King, según este correo, estaría en manos de ambas compañías, que lo habrían utilizado para distintos propósitos comerciales y estarían bloqueando toda posibilidad de libre acceso por la población a la grabación del mismo. Esta actuación, siempre según el correo, es terminantemente contradictoria con el espíritu de las palabras de King y el sentido de su mensaje, por lo que merece la pena instar que el discurso ingrese en el dominio público y quede así al alcance de todas las personas, pues a todo el mundo indistintamente lo dirigió King.

Primero: como expresión oral, un discurso no es una obra por sí. Quiero decir que la declamación de unas palabras por una persona, sea o no autor de las mismas, no es una creación intelectual. En todo caso podría ser una interpretación (los actores declaman textos que no han sido escritos por ellos) o una mera locución por parte de quien sí escribió el contenido de lo que pronuncia.

Segundo: a consecuencia de lo anterior, el discurso de King -como creación- debe quedar referido a la composición original de las palabras, su sentido y su significado. En este aspecto, puede ser reconducido a la categoría de obra literaria. El discurso pasa a ser una creación intelectual original de King, que es su autor. King de este modo recitó su obra en público, la comunicó públicamente haciendo uso de su derecho como autor.

Tercero: sin perjuicio de lo dicho, King continúa por supuesto siendo autor del discurso, lo que significa que puede publicarlo, reproducirlo o autorizar su reproducción a quien él quiera. Esto incluye autorizar esa reproducción de su creación y su transformación (fundamentalmente, su traducción a otros idiomas) para todo el mundo, o negociarlas con una persona o más, con una compañía o con cinco. En teoría, y siguiendo la narración que recibí, King nunca autorizó la libre reproducción de su discurso al público en general pues, si lo hubiera hecho, la reclamación de Yasmin Gabriel no habría tenido lugar.

Cuarto: Martin Luther King murió asesinado el 4 de abril de 1.968. Una vez fallecido, sus derechos de autor pasaron a sus herederos. Sus herederos -viuda, hijos, tal vez nietos- son los titulares actuales de los derechos generados por King sobre sus creaciones (discursos, ensayos, artículos). Si King nunca cedió derechos a EMI o Sony, pero EMI y Sony resultaran ser titulares (más bien cesionarios) de ellos, o al menos de algunos, sólo podría ser porque la viuda e hijos de King los cedieron al haberlos recibido por herencia. La reclamación debería dirigirse en todo caso contra la familia King, y no contra EMI ni Sony. Si las palabras de King no están en el dominio público, eso se debería a la negativa de la familia King, y no a EMI ni a Sony. Entiendo que dirigir una reclamación contra una multinacional es mucho más vistoso que dirigirla contra la familia de Martin Luther King.

Quinto: No confundamos el fondo con la forma. Una cosa es la creación intelectual del discurso y otra distinta es la grabación de la voz de King. La voz no es una obra ni una creación de su propietario, y como tal no está sujeta al Derecho de Autor. Su uso puede ponerse al servicio de la comunicación oral de una creación pero, como se dijo en el punto primero, sólo a título eventual de ejecución o interpretación, por el autor de la obra oralmente comunicada o por un tercero. Si la polémica tiene que ver con la grabación o con las imágenes captadas del discurso, entonces tampoco tiene que ver exactamente con lo anterior.

Sexto: el hecho es que el discurso de King sí es plenamente accesible al público en su integridad. Ha sido publicado en innumerables ocasiones y traducido a muchos idiomas; nadie que haya querido conocerlo y leerlo se ha encontrado nunca con que no puede, y menos aún con que no puede porque EMI y Sony se lo impidan: eso es simplemente falso. Por ejemplo, en esta web tenéis la grabación de voz íntegra, y en este enlace de Youtube la filmación del discurso.

Séptimo: es obvio que no firmé.