Como todos hemos sabido en las últimas semanas, la Asociación Consujoya presentó, en fecha 14 de diciembre de 2018, ante la Unidad orgánica de policía judicial de la Guardia Civil de Córdoba, una denuncia en la que se manifestaba que la empresa TOUS, S.L., estaba comercializando piezas de metales preciosos “de ley» que no cumplían los requisitos establecidos por la legislación para ser consideradas así, al estar rellenas de un material no metálico y, sin embargo, contrastarse como metal precioso (en concreto, plata de primera ley). El asunto -por ahorrarnos el trayecto procedimental completo- terminó en manos de la Audiencia Nacional, que lo resolvió mediante un Auto de fecha 27 de enero de 2020. La cuestión la hemos conocido a través de los medios, pero es curioso cómo la resolución judicial que le puso fin no ha tenido ni una décima parte de la repercusión que sí se le otorgó a la polémica. Se diría que preferimos el ruido a las soluciones…

Las comercializadas por TOUS y que fueron objeto de la denuncia son joyas elaboradas por la técnica de “electroforming”, que consiste en rellenar la pieza con un componente no metálico. El exterior es plata de primera ley, pero el interior no lo es. La pregunta es si una joya elaborada así puede o no considerarse como metal precioso y, caso de no poderse, si TOUS estaba infringiendo la ley o engañando a los consumidores que compran sus productos.

La denunciante, que por supuesto estimaba que TOUS estaba infringiendo la Ley y que podía incluso estar cometiendo un delito de estafa, aportó un informe elaborado por un laboratorio autorizado que concluía que dos piezas analizadas daban un resultado inferior a la ley mínima permitida legalmente (925mm), y un informe de Instituto Universitario de Nanoquímica de la Universidad de Córdoba que analizaba otras cuatro, identificando el exterior como plata y el relleno como no metálico, para concluir con el cálculo del porcentaje de plata entre el recubrimiento y relleno. De estos dos Informes extraía la base fáctica para su denuncia.

Sin embargo, el contenido de ambos informes debe ser explicado: en el primero, el resultado inferior a la ley mínima que destacaba la denuncia era el que se extraía de una evaluación en conjunto de la pieza (es decir, considerando exterior y relleno como una misma cosa), siendo así que la parte metálica exterior, aisladamente, sí cumplía con los 925 mm exigidos. Y en cuanto al segundo, lo que se concluye es que las piezas analizadas «por fuera» sí son de plata de primera ley, sin que pueda decirse que conforme a la ley de la aleación no lo sean, pues no hay «fusión» de materiales: una aleación es una mezcla (de metal precioso y metal ordinario, por ejemplo) y la ley es la proporción que existe entre el peso del metal precioso y el total de la aleación. La aleación en este caso, por tanto, solo se puede calcular para la plata «exterior«, sin considerarse el relleno, pues la plata no se mezcla con ese material. Y aleación, sobra decirlo, no es lo mismo que porcentaje, que es un cálculo que solo extrae qué proporción de plata hay en el conjunto de la joya (es decir, una vez más, mezclando exterior e interior).

En su Auto, la Audiencia Nacional destaca que en la publicidad de las joyas de TOUS, así como en los certificados de autenticidad y garantía -aportados por la denunciante- se indicaba que las joyas son de plata de primera ley. Pero al mismo tiempo señala que en esos mismos certificados se hacía constar ya que «los artículos fabricados mediante el proceso de electroforming pueden contener un núcleo no metálico con la finalidad de conferir estabilidad«. Acudiendo a la normativa aplicable, el artículo 55 del Real Decreto 197/1988, de 22 de febrero, por el que se aprueba el Reglamento de la Ley de objetos fabricados con metales preciosos, señala que se acepta el uso de materiales no metálicos (yeso, masilla y materiales plásticos o similares) con la finalidad de materializar uniones o de conferir estabilidad en objetos fabricados con metales preciosos, y concretamente para unir piezas de metales industriales a otras de metales preciosos, rellenar fondos de vasijas, candelabros, mangos de cubertería o similares a fin de conferirles estabilidad. De manera que este artículo, si bien permite considerar las joyas en cuestión como metal precioso, no contempla las piezas elaboradas por el procedimiento de electroforming. Sin embargo, la Audiencia razona que este procedimiento no tiene reflejo normativo simplemente porque no existía en el momento en que se redactó el Reglamento, y que una interpretación correcta del mismo -a través del criterio establecido en el artículo 3.1 del Código Civil– no puede conducir sino a aceptarlo ahora: no se discute que el relleno empleado por TOUS se aplique para dar estabilidad a la pieza, pues las características de la plata son muy distintas a la del oro (TOUS no utiliza el electroforming para sus piezas de oro); esto es, las joyas de plata en cuestión, si no llevaran el relleno, podrían deformarse, cosa que no ocurriría si son de oro, por ser un material más duro.

Y lo que el Auto concluye con toda contundencia tras este examen es que no puede apreciarse de ninguna manera la existencia de ningún engaño ni, por tanto, de un delito de estafa: por lo que hemos explicado, las piezas comercializadas pueden considerarse como metal precioso, sin que TOUS pretenda estar vendiendo plata maciza, ya que en ningún momento se le dice al comprador que la pieza tenga esta característica, ni consta que el consumidor compre la pieza pensado que es maciza porque así se lo haya hecho creer el vendedor. A ello se une que el certificado de autenticidad indica, como hemos visto, que la joya puede contener un núcleo no metálico con la finalidad de conferir estabilidad, de modo que tampoco existiría un delito de publicidad engañosa, pues en la oferta de los productos no se constatan alegaciones falsas o características inciertas (como pide el artículo 282 del Código Penal), ni tampoco estas existen por utilizar la técnica del electroforming, ya que la mención a este procedimiento no se puede considerar como una denominación o expresión que induzca a error.