Si tienes una cuenta de Facebook, es posible que hasta tu perfil haya llegado un texto que se te invita a copiar y pegar en tu muro, y que contiene una abigarrada declaración de autoría y defensa de la privacidad en tono de aviso a los administradores de Facebook para que no aprovechen ni copien o usen comercialmente ninguna de tus publicaciones, bajo advertencia de determinadas consecuencias legales. Es también posible que lo hayas leído, e incluso lo es que hayas reproducido ese texto en tu muro. Pues bien, este es un post que explica por qué no deberías hacerlo.

<<Hoy, a … de … de 2.013, haciendo pleno uso de mis facultades mentales y de mi titularidad de esta cuenta de Facebook, declaro, a quien pueda interesar y en particular al administrador de la empresa Facebook, que mis derechos de autor están relacionados con todos mis datos personales, comentarios, textos, artículos, ilustraciones, comics, pinturas, fotos, vídeos profesionales y demás publicaciones en formato electrónico que bajo mi firma yo difunda en este sitio. Lo anterior tomando como base el principio consagrado en el Convenio de Berna para la protección de las obras literarias y artísticas, así como lo concerniente a la respectiva Ley nacional de derechos de autor. Para el uso comercial de los artículos mencionados, siempre será necesario mi consentimiento por escrito. Por esta declaración, notifico a Facebook que se prohíbe terminantemente divulgar, copiar, distribuir o tomar cualquiera otra acción contra mí en base a este perfil y/o su contenido. Estas acciones prohibidas también se aplican a empleados, estudiantes, agentes o miembros de cualquier equipo, bajo la dirección o control de Facebook. El contenido de este perfil es información privada y confidencial. La violación de privacidad puede ser castigada por la Ley (UCC 1-308-1 1 308-103 y el Estatuto de Roma).

Nota: Facebook es ahora una entidad pública. Todos los miembros deben publicar una nota como ésta. Si lo prefiere, puede copiar y pegar esta versión. Si no publica una declaración al menos una vez estará tácitamente permitiendo el uso de sus fotos, así como la información contenida en las actualizaciones de estado de perfil. No comparta; copie y pegue.>>

…vamos por partes:

Primera: la declaración de “haciendo pleno uso de mis facultades mentales” no tiene valor; a las personas -desde luego a las mayores de edad- se les presume capacidad para emitir declaraciones o contraer obligaciones en cualquier caso, sin necesidad de manifestar con esa grandilocuencia que están haciendo pleno uso de sus facultades mentales (Código Civil, artículo 199: nadie puede ser declarado incapaz, sino por sentencia judicial en virtud de las causas establecidas en la Ley). Imagino que esa locución no tiene más efecto que tratar de convencer a las personas que la lean o que piensen en usarla que están diciendo algo muy importante, algo que impresionará a los administradores de Facebook y los dejará clavados en su sillón, mientras murmuran “esto se acaba, se nos están rebelando”. Falso. 

Segunda: “mis derechos de autor están relacionados con todos mis datos personales, comentarios, textos, artículos, ilustraciones, comics, pinturas, fotos, videos profesionales y demás publicaciones en formato electrónico que bajo mi firma yo difunda en este sitio”. Para comenzar, esa supuesta relación entre mis derechos de autor y mis datos personales, comentarios, etc., tampoco tiene sentido. Yo tengo derechos de autor si soy creador de una obra, y no los tengo si no lo soy. Y al mismo tiempo soy titular de datos personales tanto si soy autor como si no he creado nada, por lo que no existe ninguna relación natural o forzosa entre una cosa y la otra. En resumen: jurídicamente, esto no tiene ningún significado. Mis comentarios no son necesariamente obras (de hecho, casi nunca tienen el menor contenido original en sentido creativo), por lo que tampoco generan naturalmente ningún derecho de autor. Y en cuanto a los artículos, ilustraciones, etc., el hecho de que yo los difunda bajo mi firma (algo ya de por sí discutible) en mi página de Facebook no significa que sean de mi autoría. El 90% de los contenidos que los usuarios difunden desde sus perfiles de Facebook no son de su creación, por lo que pretender que cualquier imagen o texto que yo publique o divulgue desde mi cuenta se convierta en mi obra o genere derechos de autor en mi persona no solamente es falso, sino que puede incluso resultar ilegal y vulnerar los derechos de los verdaderos autores de esos contenidos.

Regresando brevemente sobre la cuestión de “bajo mi firma”… ¿qué significa eso?… ¿cómo firmo contenidos en Facebook?… ¿se está pretendiendo que lo que yo cuelgue en mi perfil ya lleva mi firma por haber sido expuesto por mí? Si eso es así, seguramente me estoy apropiando de obras ajenas y, lo que es peor, estoy declarando ante Facebook que lo que cuelgo en mi muro es siempre mío. Si lo estamos limitando a una expresión de autoría explícita, el resultado no es muy distinto. Aquí solo añadiré resumidamente que Facebook tiene unos términos y condiciones de uso que ya has aceptado expresamente al abrirte un perfil o página. Si no los leíste o no los entendiste, te aseguro que publicar este texto no supondrá ningún cambio en los derechos u obligaciones a que ya dijiste ««. Es bueno leer lo que uno firma.

Tercera: “lo anterior tomando como base el principio consagrado en el Convenio de Berna para la Protección de las Obras Literarias y Artísticas, así como lo concerniente a la respectiva ley nacional de derecho de autor”. Pasaré por encima del hecho de que nadie que cuelgue esta declaración en su muro ha leído ese Convenio. Si lo alguien lo hiciera, probablemente se sorprendería de comprobar que está invocando un Tratado Internacional del siglo XIX (1.886). El redactor de este galimatías podría haberse actualizado un poco invocando el Tratado de la Organización Mundial de la Propiedad Intelectual, que al menos es de 1.996, o haberse hecho el erudito invocando la totalidad de las Directivas Comunitarias que afectan al derecho de autor o, aún mejor, apelando a la Declaración Universal de los Derechos Humanos (que reconoce el de autor como un derecho fundamental). Ciertamente el de Berna es un Convenio capital en la evolución histórica de la protección de los derechos de autoría, pero esa invocación no sirve de nada y no tiene más valor que la melodramática referencia a la plenitud de facultades mentales.

Cuarta: “para el uso comercial de los artículos mencionados, siempre será necesario mi consentimiento por escrito”. Dejando de lado que la formulación del inciso anterior es muy imprecisa, errónea y que incluso puede conducir a comportamientos ilícitos, esta declaración no hace más que empeorar las cosas. Ya puestos, podía haberse mencionado al menos una vez en este texto tan brillantísimo la expresión “derechos reservados” (que, por lo menos, sí existe), pero ni siquiera aparece.

Quinta: “por esta declaración, notifico a Facebook que se prohíbe terminantemente a (sic) divulgar, copiar, distribuir, o tomar cualquier otra acción contra mí en base a este perfil y/o su contenido”. Vamos a ver si lo entiendo: Facebook no puede divulgar lo que yo ya he divulgado a través de Facebook. Que alguien me lo explique, por favor: yo cargo contenidos que a lo mejor no son míos pero que he decidido que sí lo son porque los cuelgo yo, y encargo a Facebook que los divulgue porque eso es exactamente lo que hago cada vez que subo una foto y la inserto en el sistema de Facebook que (por si alguien no lo sabía o no se había dado cuenta), es un sistema de red que divulga cosas porque esa es, exactamente, su utilidad. Y entonces voy yo y digo que no divulgue lo mismo que estoy divulgando yo, aunque no sea mío y sea visible porque Facebook lo ha divulgado cumpliendo mi voluntad de divulgarlo desde mi perfil. En otras palabras: yo le notifico a Facebook que funcione sin funcionar y que más le vale respetarme. Tampoco puede distribuir ni copiar aunque yo haya copiado lo que subo atrayéndolo desde Google, por ejemplo. Y remato este absurdo asimilando la divulgación con supuestas acciones contra mí en base a (sic) este perfil o su contenido. Es decir, que estoy declarando que lo mío es mío, lo de los demás también y que Facebook no debe ser Facebook para mí porque como se atreva a funcionar y permita que otras personas accedan a mi contenido (divulgar no es otra cosa distinta de eso) me voy a enfadar, que tengo el Convenio de Berna de 1.886 de mi parte, a ver qué pasa.

Sexta: “el contenido de este perfil es información privada y confidencial”. Falso. El contenido de mi perfil puede ser privado o no serlo en absoluto. Si es tan privado y confidencial, la pregunta es bien sencilla: ¿por qué lo subes a una red visible por millones de personas?. Si es confidencial, ¿qué pinta en una red social?. Si yo subo un texto de contenido íntimo o una foto privada y la expongo a la vista de los usuarios que pueden interactuar conmigo en Facebook, a Facebook no le puedo exigir nada ni prevenirle de nada por que cumpla precisamente la función de comunicar y exhibir los contenidos que yo le entrego voluntariamente con el alcance que yo he delimitado (suponiendo que me haya tomado la molestia de delimitarlo… ¿o también espero que Facebook lea mi pensamiento y lo haga por mí?).

Séptima: “Nota: Facebook es ahora una entidad pública. Todos los miembros deben publicar una nota como ésta” Mentira: Facebook es una entidad privada, no pública. Es multinacional o transnacional o como quieras llamarla, y ofrece un servicio al público. Pero es privada, no pública. Lo repito otra vez, por si no ha quedado claro: Facebook NO es una entidad pública ni lo ha sido nunca. Sus miembros / usuarios NO tienen ninguna obligación de publicar esa nota ni una parecida. De hecho, pretender que están obligados a ello es un absurdo tan grande que resulta obvio que solo ha podido salir de la cabeza del mismo personaje que apelaba a las facultades mentales o al Convenio de Berna, una cabeza más bien confusa y seguramente intencionada que no solo dice cosas estrictamente falsas, sino que tiene la probable voluntad de engañar a los usuarios de Facebook.

Como resumen: esta declaración no solamente no sirve de nada, sino que no impone ninguna obligación a Facebook ni consolida ningún derecho en los usuarios que la publiquen en su perfil. Está plagada de errores, falsedades y contrasentidos. Haceos un favor y no la publiquéis. Si somos tan celosos de nuestra intimidad o privacidad y realmente queremos defender nuestros derechos de autor, lo mejor sería replantearse qué subimos y qué no a una red social. O, ya puestos, no participar en ninguna.