Este pasado fin de semana tuve la suerte de participar en la Coworking Spain Conference 2013, que se celebró los días 24 y 25 de mayo bajo la organización de Coworking Spain en los locales MOB Barcelona y Valkiria Hub Space de la Ciudad Condal. No digo que fuera una suerte por simple formalidad; la toma de contacto con las personas que están impulsando el fenómeno coworking en España fue absolutamente enriquecedora en muchos aspectos, y me permitió adquirir nuevos puntos de vista sobre la realidad de los espacios de coworking y su significado.

Mi intervención, bajo el título “aspectos legales del coworking” intentó abarcar las cuestiones legales más relevantes que afectan a los coworking, planteando cuestiones contractuales, apuntando los ámbitos de responsabilidad de los propios espacios de coworking o sugiriendo posibles actuaciones en materias como la confidencialidad o la gestión de resultados creativos fruto de la colaboración entre coworkers.

El campo que puede abarcarse analizando los aspectos jurídicos y legales de un coworking es casi infinito, pero lo cierto es que las dudas que todos podemos tener en nuestros respectivos espacios son tantas y tan variadas que he creído oportuno dedicar algún tiempo a reconsiderar las cuestiones, al menos, más relevantes que pueden presentarse, con el ánimo de ofrecer criterios de solución para los problemas o los inconvenientes que puedan surgir.

Esto significa que, en futuros posts, volveré a tratar de exponer la caracterización de la naturaleza del coworking como contrato, pero también a perfilar la importancia de todos los elementos inmateriales que definen al coworking como actividad singular, y a tratar de encajarlos en alguna categoría jurídica que nos permita darles la forma más reconocible (y más útil) que sea posible.

Por fin, creo que también es importante prestar atención a las funciones que un coworking desempeña por relación al estímulo del autoempleo o del emprendimiento, y particularmente a sus posibilidades como instrumento de fomento creativo en todos los aspectos (es decir, no solo de actividades profesionales o empresariales creativas, sino de la innovación profesional en el sentido más amplio y, a través de ella, de la tan repetida competitividad). Si estamos en un país sacudido por una crisis económica brutal en el que todos los analistas señalan que se necesita revitalizar el tejido empresarial y estimular el emprendimiento, no prestar atención al papel que en ese proyecto desempeñan los espacios de coworking (España es uno de los países del mundo con mayor proliferación de coworking en los últimos años, y cuenta con una red extensísima de ellos) sería ignorar uno de los rasgos más significativos y prometedores de este movimiento.

Espero que este propósito sea útil para los espacios de coworking y los coworkers que visitan este blog.