Tal vez recordéis que hace unos meses dediqué un post a una controversia que había saltado a los medios de comunicación, y que enfrentaba a la Fundación Andy Warhol con los músicos John Cale y Lou Reed, antiguos miembros de la banda The Velvet Underground. Resumiendo mucho la cuestión, se trataba de una pelea por los derechos de uso del plátano diseñado por Warhol para la portada del primer disco del grupo, que la Fundación había licenciado a Apple con el propósito de aplicarlo a determinados productos de su marca (fundas para tabletas iPad).

Reed y Cale oponían que el plátano de la discordia era de hecho la marca notoria que distinguía a The Velvet Underground, siendo así que su uso no podía autorizarse por la Fundación si no concurría la aprobación de quienes resultaban ser titulares de dicha marca (esto es, Reed, Cale y los restantes miembros del grupo, Maureen Tucker y los herederos del difunto Sterling Morrison).

Bien, el conflicto llegó hasta los tribunales a través de una demanda presentada por los abogados de Reed y Cale, de la que se acaba de conocer el primer resultado: el Juez ha rechazado la demanda por utilización ilegal de la imagen del plátano, si bien Cale y Reed pueden seguir adelante con la demanda paralela por violación de marca registrada. La utilización del plátano por parte de la Fundación Warhol sugiere, según los demandantes, que el grupo “aprueba o patrocina” su uso para merchandising.

Dejando de lado (una vez más) las particularidades del derecho anglosajón y la concreta aplicación de las normas norteamericanas sobre marca registrada, lo que esto significa es que el Juez ha entendido que la aplicación del plátano a productos Apple no implica un asentimiento por parte del grupo a su utilización con este fin. El plátano aplicado a las tabletas sería de este modo (y espero no estar aventurando demasiado) una plasmación de la obra gráfica creada por Warhol, que se estaría empleando como tal y no vinculada al grupo a que -en teoría- distingue como marca. Trasladando esto a nuestras leyes, lo que aquí parece estarse planteando es la independencia entre derechos de propiedad intelectual e industrial (en nuestra Ley de Propiedad Intelectual, se enuncia en el artículo 3, apartado 2), lo que significa que una cosa es la creación gráfica como obra y otra distinta el régimen de uso y explotación de esa misma creación como marca. Es decir, que si yo diseño un logo para un tercero que lo registra como marca, el hecho de que mi creación pase a ser el signo distintivo de unos determinados productos o servicios no implica ni que yo deje de ser autor de esa creación -por supuesto- ni que pierda todo derecho sobre ella. No sólo conservaré mis derechos morales sobre la creación, sino que tal vez incluso retenga determinados derechos de explotación, en función del acuerdo a que haya podido llegar con ese tercero-titular de la marca.

Obviamente, esto es una situación delicada en la que por una parte están mis derechos como autor y por otra parte se encuentra la exclusiva que el registro de la marca concede a su titular, de manera que si las cosas no han quedado claras desde el primer momento, la posibilidad de que terminemos enfrentados por una posible lesión de esa exclusiva legal es más que apreciable. Algo así es lo que tiene enfrentados en este momento a Reed y Cale con la Fundación Warhol. De todos modos, el verdadero nudo de este enfrentamiento está en la cuestión de la admisibilidad del plátano como verdadera marca para The Velvet Underground, por lo que no será hasta que los Tribunales entren en esa cuestión que podamos extraer las conclusiones definitivas sobre este enfrentamiento.

Por el momento, Lou Reed ya ha hecho constar su enfado en Internet, subiendo una imagen del plátano troceado. Lou Reed suele ser de enfados fáciles, aunque en este caso no le falten motivos.